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La tradición de las campanas en los valles de Bérgamo A pesar de los cambios profundos que se han producido en nuestra sociedad cada vez más multimedial, en nuestros días tocar las campanas sigue siendo un arte considerable. El objetivo de nuestra web es la de ilustrar la vitalidad de la tradición campanera en Italia, concretamente en los valles de la provincia de Bérgamo, ciudad histórica ubicada a 50 kilómetros al Noroeste de Milán. En las provincias de Verona, Génova y Boloña, por citar sólo unos casos a los que se agregan las múltiples iniciativas de Italia central, se suele tocar manualmente las campanas con motivo de las fiestas religiosas más relevantes. En el corazón de Lombardía, en la provincia de Bérgamo, los campaneros han venido desarrollando desde 1750 unas técnicas de toque que han sobrevivivido hasta nuestros días. Para conservar y tutelar este patrimonio immaterial, los campaneros que se han adherido a la Federación de los Campaneros de la Diócesis de Bérgamo presentan en las páginas de esta web una pequeña parte de su tradición y mundo, tocando las campanas ‘a distesa’ (moviendo las campanas al tirar de las cuerdas), ‘di allegrezza’ (carillón) y ‘a la romana’ (una mezcla de los mencionados). En el sistema de toque ‘ambrosiano’ (que incluye buena parte de los conciertos de campanas de la Diócesis de Lombardía), las campanas no voltean, sino que pueden ser bloqueadas ‘boca arriba’. Esto permite realizar una serie de auténticas escalas musicales en las que las propias campanas suenan formando acuerdos (primera y tercera, segunda y cuarta y así siguiendo). Las campanas pueden tocarse también por medio de un teclado, cuya estructura resulta ser más rudimental que la de los carrillones. El repertorio que se toca en los teclados de Bérgamo es puramente tradicional, integrado por melodías que se remontan a comienzos del siglo XIX y que interpretan los bailes típicos de la primera mitad de 1800. Polcas, mazurcas, valses y marchas suelen ser los géneros más arraigados en los repertorios musicales orales, que en los últimos treinta años han venido grabándose y trascribiéndose por investigadores antes de que se perdieran totalmente al fallecer los maestros históricos. En cambio, el sistema ‘a la romana’ prevé que, por ejemplo, en un concierto de ocho campanas, las cuatro pequeñas se toquen por medio del teclado, mientras que las otras vayan formando escalas musicales por medio de las cuerdas. Al toque de las campanas ha venido sumándose el de las ‘campanine’, es decir xilófonos rudimentales cuyo sonido deriva de la percusión de láminas de cristal muy sutiles, cortadas y afinadas como ocurre en el caso de los idiófonos clásicos. En épocas más recientes, a las láminas de cristal han ido sumándose las de metal y latón, creando una mezcla sonora de cierto encanto. Los campaneros solían y aún suelen utilizar dicho instrumento para practicar los temas que se tocan en el teclado colocado en lo alto del campanario en los días de fiesta. Con los siglos, las ‘campanine’ se han incorporado a la familia de los instrumentos utilizados en las fiestas populares como, por ejemplo, el acordeón, la gaita, la bandurria y las flautas. Tocar las ‘campanine’ en grupo ha llevado a la creación de escuelas musicales especialmente dedicadas a enseñar a los jóvenes cómo recuperar este instrumento, creando grupos musicales como la Scuola Campanaria di Roncobello, que tocó en España, en la provincia de Alicante, en octubre de 2010. Gracias por visitar nuestra web. Contestaremos en español a todas sus preguntas.